Itzel Campos / Foto: Ilustrativa-Canvas

Con un tamaño de apenas medio milímetro, los rotíferos bdeloides, criaturas de agua dulce, son fáciles de pasar por alto. Sin embargo, estas pequeñas y resistentes criaturas han captado la atención de la comunidad científica debido a su capacidad única para sobrevivir sin reproducción sexual durante 40 millones de años. Este fenómeno ha llevado al biólogo John Maynard Smith a describirlos como un «escándalo evolutivo».

Un nuevo estudio publicado en Nature Communications revela cómo estos organismos pueden protegerse contra las infecciones utilizando genes «robados» de bacterias. Este descubrimiento proporciona un ejemplo fascinante de genes extraños que funcionan en genomas animales, según la bióloga evolutiva Isobel Eyres de la Universidad de Sheffield. Estos hallazgos podrían explicar la longevidad de los bdeloides, un grupo conocido como «antiguos asexuales».

Los rotíferos bdeloides, descritos por primera vez hace más de 300 años, fueron algunos de los primeros organismos observados a través de un microscopio. Estas criaturas, que se asemejan a pequeñas sanguijuelas transparentes, se encuentran en estanques, arroyos y charcos de todo el mundo. Hasta ahora, los científicos han identificado más de 450 especies diferentes, todas compuestas exclusivamente por hembras.

Chris Wilson, biólogo evolutivo de la Universidad de Oxford y coautor del nuevo estudio, destaca que los bdeloides son la única clase importante de animales sin machos. Cada hija es una copia genética perfecta de su madre, lo que ha desconcertado a los biólogos evolutivos durante décadas, ya que la falta de reproducción sexual debería hacerlos vulnerables a la extinción.

La reproducción sexual proporciona una ventaja evolutiva al permitir la mezcla de genes y el desarrollo rápido de defensas contra patógenos. En contraste, organismos genéticamente idénticos, como los bdeloides, podrían ser devastados por un solo patógeno. No obstante, los bdeloides han sobrevivido a condiciones extremas, incluidas sequías, radiaciones y 24,000 años congelados en el permafrost siberiano.

Parte de la resistencia de los bdeloides se debe a su genoma inusualmente extraño. Los científicos han sabido durante décadas que el ADN de estos rotíferos contiene una cantidad considerable de material genético «prestado» de otras especies a través de la transferencia horizontal de genes. Un sorprendente 10% de los genes activos en los bdeloides proviene de organismos como bacterias, hongos y plantas.

Wilson destaca que «uno de cada diez genes de los bdeloides ni siquiera son genes animales». Esta peculiaridad genética sería como encontrar hierba creciendo en lugar de pelo al acariciar a un gato. Este fenómeno único permite a los bdeloides adaptarse y sobrevivir a las condiciones más extremas, proporcionando una explicación de cómo han logrado persistir durante tanto tiempo sin recurrir a la reproducción sexual.


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