La seguridad alimentaria no termina en lo que comemos, sino en lo que envuelve nuestros alimentos. En Panamá, los envases plásticos están presentes en casi todos los productos de consumo diario; sin embargo, su composición química y los posibles riesgos que representan para la salud siguen siendo un territorio poco explorado tanto para los consumidores como para las autoridades reguladoras.

Un estudio publicado recientemente en la revista Scientia profundiza en este tema desde una doble perspectiva: científica —a través de análisis espectroscópicos de los envases— y social —a través de encuestas ciudadanas sobre percepción y conocimiento de estos materiales—.

El estudio denominado “Seguridad Alimentaria en Panamá: Análisis Espectroscópico y Percepción Ciudadana de Envases Poliméricos”, fue desarrollado por los investigadores: Lourdes Arjona, Gerardo Cáceres, Irene Castillero, Miguel Delgado, Felipe Barría, Janira Jaén (todos de la Universidad de Panamá) y M. Alejandra Quintana (Universidad de Granada).

Los plásticos bajo la lupa

En Panamá, la mayoría de los envases plásticos para alimentos son importados y, según la investigación, muchos no declaran el tipo de polímero con que fueron fabricados, lo que puede representar un riesgo para la salud si estos materiales liberan compuestos químicos cuando entran en contacto con los alimentos bajo ciertas condiciones.

Para verificar esta situación, los científicos utilizaron técnicas espectroscópicas (una forma de analizar la composición química de los materiales) para identificar qué tipo de polímeros estaban realmente presentes en los envases disponibles en el mercado panameño y compararon esos resultados con la información que los fabricantes habían declarado.

Los resultados mostraron que:

  • 36 % de los envases no incluían ninguna información sobre el tipo de material usado.
  • Solo un 2 % de los plásticos analizados mostró discrepancias entre lo declarado por el fabricante y lo identificado por espectroscopía.

Esto indica que, aunque la mayoría de los envases coincide con lo que se declara, una proporción significativa carece de información básica que debería permitir a consumidores y autoridades saber con qué tipo de plástico están tratando.

¿Y qué piensa la ciudadanía?

El estudio no se quedó solo en el laboratorio: también incluyó encuestas a residentes panameños para conocer qué tanto saben las personas sobre los tipos de plástico y los posibles riesgos de usarlos de forma inadecuada.

Algunas de las principales percepciones detectadas fueron:

  • 44.7 % de los encuestados no toman en cuenta el tipo de plástico cuando compran alimentos.
  • Más de la mitad (50.3 %) ha oído hablar de los símbolos de clasificación de plásticos, pero muy pocos pueden reconocerlos correctamente o describir qué significan realmente.

Este desconocimiento se traduce en hábitos de consumo que no priorizan la seguridad ni la sostenibilidad del material plástico en contacto con alimentos, dejando a muchas personas sin las herramientas para tomar decisiones informadas.

Implicaciones para la salud y el consumo responsable

¿Por qué es importante todo esto? La respuesta está en la seguridad alimentaria: cuando los plásticos no están bien etiquetados o se usan de forma inapropiada (por ejemplo, reusándolos después de calentarlos o almacenarlos en condiciones extremas), existe un riesgo real de que sustancias químicas migren al alimento, lo que puede afectar la salud a largo plazo.

Además, el desconocimiento de los símbolos de clasificación de los envases hace que muchos consumidores no puedan elegir envases más seguros o aptos para el tipo de uso deseado, como almacenamiento prolongado o calentamiento en microondas.

Hacia hábitos más informados y sostenibles

Este estudio —que combina análisis científico con percepción ciudadana— ofrece una visión clara de dónde estamos y hacia dónde podemos avanzar. Identifica:

  • una brecha entre la información disponible y la que realmente llega al consumidor,
  • la necesidad de mejorar la educación pública sobre tipos de plásticos y sus riesgos, y
  • la importancia de políticas que promuevan la claridad en el etiquetado de envases alimentarios.

En un país donde el consumo de productos empacados sigue creciendo, entender qué materiales se usan y cómo se perciben es clave para avanzar hacia modelos de consumo más seguros, responsables y sostenibles.

La seguridad alimentaria no termina en la elección de alimentos saludables: también incluye entender y elegir adecuadamente los materiales que los envuelven. Este estudio muestra que Panamá está dando pasos importantes al analizar científicamente los envases y medir el conocimiento ciudadano, pero también que aún queda mucho por educar y legislar para que la seguridad y la sostenibilidad sean efectivas en la vida cotidiana.

Si usted desea leer la investigación completa, puede acceder al siguiente enlace: “Seguridad Alimentaria en Panamá: Análisis Espectroscópico y Percepción Ciudadana de Envases Poliméricos”.

Por: Irina Chan Castillo / Foto ilustrativa Canva Pro


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